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25 años en internet

9 Diciembre 2013 en DIARIO VASCO

Internet en el móvil. Internet en el trabajo. Internet en casa. Vivimos conectados a la red, pero el internet que conocemos hoy en día poco o nada tiene que ver con el que llegó a Euskadi hace 25 años. Conexiones que iban y venían, programas que se recibían en cachitos a través del correo electrónico o ser vidores que ocupaban casi una habitación. Así fueron los primeros pasos de la red de redes en el País Vasco. Fue la facultad de Informática de l a Universidad del País Vasco (UPV/EHU) de San Sebastián, la que en 1988 abrió la puerta casi sin saberlo a lo que iba a convertirse en la revolución tecnológica del siglo XX.

Los profesores Josu Aramberri e Iñaki Alegría, actual vicedecano de la facultad de Informática de la UPV, fueron testigos y a su vez partícipes de la llegada de internet a Euskadi. En sus comienzos - en los años 70 en EE UU y más tarde en España-, internet era de uso casi exclusivo de la comunidad científica y académica. «No tengo ninguna duda de que internet en Euskadi empezó en la facultad de informática de la UPV porque aquí es donde estaba la gente que trabajaba esa materia » , recuerda Aramberri.

Por aquel entonces, en la escuela de Informática de San Sebastián -que luego se convertiría en facultad- ya se estudiaban las redes locales entre ordenadores de un mismo fabricante. «La consecuencia natural de ese estudio fue conocer que existían redes de larga distancia, y que había nacido una en concreto en el mundo académico que era internet», explica Alegría.

La principal razón de su rápida expansión desde EE UU a Europa y al resto del mundo fue que ofrecía software libre para máquinas de cualquier fabricante. Conviene aclarar que en sus comienzos internet estaba formado por redes internacionales que permitían compartir información a través del correo electrónico y el intercambio de ficheros. La web llegaría una década más tarde.

La primera conexión vasca a lo que hoy denominamos internet se produjo en 1988. Ese año se creó a nivel estatal RedIris, una red que sigue aún vigente y que proporciona servicios avanzados de comunicaciones a la comunidad científica y universitaria. Los campus de San Sebastián y Leioa enlazaron desde el primer momento con esta red que empezaba ya a tejer su particular telaraña.

El factor clave de su éxito fue que trajo consigo las primeras conexiones permanentes favoreciendo así el intercambio constante de información entre universidades. « Todos aquí contribuimos a que las cosas pasaran como pasaron. No teníamos el sentido de que era algo trans-

cendente, aunque sí nos dimos cuenta desde el primer momento del potencial que tenía internet», señala Aramberri.

Conexiones intermitentes

Antes de la llegada de RedIris, solo unos pocos centros tenían los recursos necesarios para conectarse a la red. La UPV/EHU fue uno de ellos. En 1984, la universidad vasca se conectaba a Decnet, una red a la que solo podían acceder los ordenadores del fabricante Digital. Aramberri y Alegría recuerdan que «con un módem de teléfono se hacía una conexión una o dos veces al día con Madrid y se enviaban y recibían los correos electrónicos, pero eran conexiones intermitentes».

Como suele ocurrir en el mundo de las telecomunicaciones, pronto aparecieron los primeros problemas derivados de aquella precaria conexión. Uno de ellos era la descarga de ficheros. «Había un truco que consistía en enviar por correo electrónico a una pasarela la orden del fichero que querías conseguir; esa orden se transformaba en un comando FTP, y ese fichero te llegaba a trocitos en un montón de correos que después teníamos que juntar», detallan.

RedIris acabó con aquel y otros problemas con los que se encontraban los académicos de entonces. Sin embargo, a pesar del gran salto cualitativo que supuso para el ámbito académico la llegada de las conexiones permanentes, a principios de los noventa internet seguía recluido entre los muros de las facultades.

El intercambio de e- mails de letras blancas y verdes sobre un fondo negro y los chats eran herramientas de las que comenzaban a disfrutar los alumnos, pero era simplemente «una cosa de informáticos», recuerda con cariño Alegría. Es cierto que algunas empresas tenían conexiones entre sus ordenadores, pero « eran redes privadas y cerradas», puntualiza Aramberri.

La situación en el ámbito doméstico no era mejor. Internet prácticamente no existía. Es más, tener un ordenador en casa estaba al alcance de unos pocos. El profesor Aramberri recuerda que « en 1984 compré para mi casa un portable de IBM que pesaba 25 kilos y que me costó 250.000 pesetas, lo que valía un coche».

En cuanto al coste de las comunicaciones, Jon Arberas, director comercial de Sarenet, indica que en esos primeros años « el proveedor cobraba por minuto al cliente y a parte el usuario tenía que pagar a Telefónica las llamadas. Recuerdo que en 1995 Telefónica lanzó una tarifa plana por 95.000 pesetas al mes, pero tenías que seguir pagando al proveedor». Sarenet, antiguo Spritel, fue el segundo proveedor de Internet en España tras Goya-Eunet, pero es el más antiguo que sigue hoy en activo.

De la universidad a casa

La revolución de internet tal y como lo conocemos en la actualidad llegó con el nacimiento de la World Wide Web. «Supuso el cambio de una red profesional a otra comercial», asevera Iñaki Alegría. Y en este terreno, l a UPV/ EHU, también estuvo en primera fila. « En 1994 creamos un sitio web con una guía turística de San Sebastián y un año más tarde incluimos un libro de visitas para que los usuarios pudiesen añadir comentarios » , indica Aramberri. Esta página con la de la propia facultad fueron de las primeras webs ' made in Euskadi'.

El paso de los años trajo consigo un abaratamiento paulatino de los ordenadores y de las conexiones. En la misma medida, iba creciendo el número de usuarios de internet. Uno de los factores clave para el despegue definitivo de la red en el hogar fue la llegada del ADSL en 1999. «Empezó a una velocidad de 128 Kb de bajada y ahora el ADSL más alto tiene 30Mb de bajada», compara Jon Arberas.

En la actualidad, más de 1,2 millones de vascos tienen acceso a la red - el doble que hace diez años- según los últimos datos del Eustat, una cifra que seguirá en aumento y que hace casi inimaginable pensar que hace un cuarto de siglo no conocíamos internet.

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